Me detuve al borde del precipicio con la respiración todavía agitada, y observé el espectáculo que se desarrollaba a mis pies.
Ya me habían advertido contra aquello pero hay mucha diferencia entre imaginar algo y verlo con tus propios ojos.
Recuerdo aquel día como si fuese ayer. Aquellas tres extrañas criaturas que se hacían llamar trolls de la corteza se acercaron a mi, respetuosos ante el signo de la Emperatriz Infantil que pendía de mi cuello.
- Eres la enviada a la Gran Búsqueda ¿Verdad? – Chirrió uno de ellos
Retrocedí ligeramente al darme cuenta del lastimoso estado de los tres seres. A uno de ellos le faltaba las piernas y la parte superior del cuerpo, de manera que tenía que andar con las manos. El segundo tenía un enorme agujero en el pecho por el cual se podía mirar, y al último le faltaba la parte izquierda del torso.
- No te asustes de nuestro extraño aspecto – Dijo el del agujero en el pecho – Hemos sido victimas de la Nada. Venimos a avisarte. Se está extendiendo rápidamente y has de guardarte de ella pues si te alcanza, tu misión fracasará.
- Pero – Pregunté asombrada - ¿Qué es exactamente la Nada?
- La Nada – Murmuró apesadumbrado el que andaba con las manos – Es la Nada. No se puede explicar, sólo se puede ver, o no ver en su caso. Devora a las criaturas a las que ataca. No duele, el proceso es lento y progresivo. Vas notando que te falta algo y cada día te falta algo más. Pronto no existiremos ya.
Esas palabras resonaron en mi mente mientras contemplaba aquel horror.
Las copas de los árboles más cercanos tienen la copa verde pero, más adelante, los árboles parecen haber perdido el color. Un poco más lejos, el bosque se hace extrañamente nebuloso, transparente, irreal.
Y detrás no hay nada, absolutamente nada. No es un lugar pelado, un claro en el bosque, ni una zona oscura ni tampoco clara. Es algo insoportable para los ojos y que produce la sensación de haberse quedado ciego. Porque no hay ojos que aguanten el contemplar una Nada total.
Una extraña comitiva de seres dementes se acercan a la Nada y, de golpe, como si fueran hojas secas arrastradas por un golpe de viento, saltan a ella. Con horror observo que, sin la protección del Pentáculo, en una oscura telaraña atrapado, me siento irresistible e irremediablemente atraída hacía ella también.
- Maldita araña Ygrámul – Pienso con amargura mientras me precipito al vacio.
Algo detiene mi caída, una garra unida a una pata cuajada de escamas de color madreperla. La característica risa como el repique de una campana de bronce resuena en mis oídos mientras que el dragón de la suerte me deposita suavemente sobre su lomo.
- Parece que llegué a tiempo – Ríe burlón - ¿A dónde tenemos que ir ahora?
- Hay que buscar a Uluyaya
Tras un largo vuelo y enfrentar mi imagen en el espejo de las Tres Puertas de las Esfinges, la presencia musical de Uluyaya embarga mis sentidos.
- Bienvenida seas del modo más serio
Soy Uluyaya, la voz del silencio,
Voz del Palacio del Profundo Misterio
- Hola Uluyaya bien sabes quién soy
Una pregunta he de hacerte y precisa de respuesta hoy
- Uluyaya es respuesta, ¡Debes preguntarle!
Si no le preguntas ¿Cómo reprocharle?
- Cómo librarnos de nuestro mortal enemigo?
A responder ahora yo te conmino
- Todos estamos enfermos
Y con nosotros el reino fantástico
La noche traga al que duerma
Y también lo que nos es más básico
Iremos a Nuncajamás
Como nunca hubiéramos ido
Tenemos que realizar un esfuerzo más
Y con el volverá su sentido
Oye ahora la palabra mía
Aunque no la entiendas ahora
Guárdala a partir de este día
Y prosigue tu camino en buena hora
Al llegar el momento adecuado
Búscate por el Mar Olvidado
Muéstrate como eres, como suenas
Otra vez a la luz y a los vientos
Sólo tú con palabras serenas
Lograrás aliviar tus tormentos
- ¡Quiero hacerlo! Y lo diré sin tropiezo,
Pero contesta Uluyaya ¿Cuándo empiezo?
- Eso debes resolverlo,
Puesto que ahora ya sabes
Y por eso, para hacerlo,
Lo mejor será que acabes
La Nada llegando está
Y los Oráculos callan
La voz enmudece ya
Y sus sonidos estallan
De todos los que vinieron
Hasta este bosque de piedra
Y estos sonidos oyeron
Serás tú la que no se arredra
Quizás puedas conseguir
Lo que pocos han conseguido
Pero si quieres seguir
¡Recuerda el canto dormido!
Esto fue lo último que escuche del Oráculo. El silencio me envolvió como un manto blanco y pesado y me dormí.
Al despertar, estaba envuelta en el crepúsculo matutino. Yacía de espaldas mirando al cielo mientras que las últimas estrellas palidecían. La voz del Oráculo resonó en mi recuerdo y, al mismo tiempo, recordé todo lo que me había dicho y cuál era la finalidad de mi Gran Búsqueda.
Corrí hacia Fújur – Ya se en qué consiste la Gran Búsqueda. He de buscar mi verdadero Nombre.
Su voz de campana retumbó - ¿Por dónde debemos de empezar? – Preguntó mientras que me acomodaba en su espalda
- Por todas partes y por ninguna, querido Fújur – Respondí mientras que se elevaba hacia el cielo azul.
El sol matutino arrancaba dorados destellos de Áuryn, que volvía a pender de mi cuello.
‘’Haz lo que quieras’’ Susurró
Kira =^.^=
Kira =^.^=